La Etapa 9 de la Vía de la Plata es la gran etapa de la soledad extremeña y el Parque Natural de Cornalvo: la jornada en la que el peregrino deja atrás la ciudad más monumental del camino jacobeo español —Mérida con su Teatro Romano y su Puente sobre el Guadiana— y se adentra durante casi 20 kilómetros sin ningún servicio ni población en las dehesas y los bosques de encina del Parque Natural de Cornalvo, uno de los espacios protegidos más espectaculares de Extremadura. Con 35,9–36 km de distancia, «dificultad media-alta» y la Basílica Visigoda de Santa Lucía del Trampal como recompensa final —uno de los edificios religiosos más antiguos y más extraordinarios de España, construido en el siglo VII d.C. a 3 km del destino— esta etapa es «una de las más largas de toda la ruta» y la que mejor muestra al peregrino el carácter más auténtico y más solitario de la Vía de la Plata: el camino jacobeo donde más kilómetros se recorren sin ver un alma, un bar, un mojón urbano ni otra señal de vida humana que las flechas amarillas sobre las encinas y el sonido del viento en el monte mediterráneo. El recorrido «se puede realizar en dos días», pernoctando en El Carrascalejo (km 15) o en Aljucén (km 17). La mayoría de los peregrinos con experiencia previa en la Plata lo hacen en una sola jornada larga. La decisión es tuya. Buen Camino, peregrino.
Ficha Técnica
| Campo | Detalle |
|---|---|
| Distancia | 35,9 – 36 km |
| Tiempo estimado | 8 h 30 min – 9 h a pie |
| Dificultad | ⭐⭐⭐☆☆ Media–Alta |
| Desnivel acumulado | ~443 m positivo / ~291 m negativo |
| Punto más alto | ~519 m (collado antes de Alcuéscar) |
| Punto más bajo | ~217 m (Mérida, orilla del Albarregas) |
| Servicios en ruta | 3–4 puntos (Mérida al inicio, El Carrascalejo km ~15, Aljucén km 17, Alcuéscar al final) |
| Albergues en ruta | 4 en Mérida + 1 en El Carrascalejo + 1 en Aljucén + 2 en Alcuéscar |
| Apta para bicicleta | ✅ Mayormente sí — pistas de tierra en el Parque de Cornalvo; algún tramo técnico |
¿Por qué dificultad media-alta? La etapa combina longitud (36 km, la segunda más larga de los primeros nueve días), desnivel real (443 m positivos con el ascenso progresivo hacia el collado antes de Alcuéscar), el tramo sin servicios de 20 km entre Aljucén y Alcuéscar a través del Parque Natural de Cornalvo —la franja más larga sin avituallamiento de todo el tramo extremeño— y la alta exposición solar en los campos y dehesas abiertos de la primera mitad. «Por suerte, su perfil no es duro: llano en la primera mitad y en un progresivo aunque suave ascenso en la segunda parte»: la dificultad no es de montaña sino de gestión de recursos en la soledad del monte.
Itinerario Paso a Paso
Km 0 — Mérida / Puente Romano del Albarregas / Avenida Vía de la Plata / Salida norte
La etapa arranca desde el Puente Romano sobre el Albarregas —el puente de entrada augustea a Mérida desde el norte, por donde la Via Delapidata salía hacia Asturica Augusta— «continuamos de frente por la avenida Vía de la Plata» en dirección norte. La Avenida Vía de la Plata es la calle más simbólicamente cargada de toda la salida urbana de Mérida: la avenida moderna que lleva literalmente el nombre de la calzada romana que el peregrino está recorriendo, sobre el trazado exacto de la Via Delapidata del siglo I a.C. «Las marcas pronto nos obligan, tras una rotonda, a seguir por la avenida del Lago. Esta vía es la salida natural hacia la carretera del embalse». Desayuna en Mérida antes de salir —la oferta de bares y cafeterías del centro es la más completa desde Sevilla— y lleva 3 litros de agua mínimo desde el inicio: el primer avituallamiento garantizado está en el km 17 (Aljucén).
Km 4,3 — Crucero de piedra / Cruce de la A-5 / Ascenso cómodo
«Medio kilómetro más adelante, a mano derecha, tomamos esta carretera (con carril peatonal), que pasa sobre la autovía A-5 y continúa en cómodo ascenso hasta un crucero de piedra (Km 4,3)». El crucero de piedra del km 4,3 —una cruz de granito extremeño sobre su pedestal de mampostería, el primer hito de devoción popular fuera del casco urbano de Mérida— es el punto donde el Camino abandona la carretera del embalse y comienza la pista de tierra que lleva a la cuenca del embalse de Cornalvo. Desde el crucero, las vistas hacia el sur permiten ver todavía la silueta de Mérida: el Acueducto de los Milagros y la torre del Museo Nacional de Arte Romano en el horizonte, la última imagen de la ciudad romana antes de que el monte mediterráneo la oculte para siempre.
Km 4,3–10 — Embalse de Cornalvo / Presa romana / Primera dehesa del Parque Natural
«Llegamos al embalse de Cornalvo (Km 5). Este pantano fue construido por los romanos en el siglo I d.C. para suministrar agua a la ciudad de Emérita Augusta». El embalse de Cornalvo —uno de los embalses más antiguos del mundo aún en uso, construido mediante una presa de gravedad de opus caementicium que los romanos levantaron en el cauce del río Albarregas para asegurar el abastecimiento de agua a Mérida— es el hito arqueológico más singular del tramo inicial de la etapa y el que mejor documenta la capacidad de ingeniería hidráulica del Imperio Romano. La presa romana original —de 220 metros de longitud y 20 de altura, con su cuerpo de mampostería y opus incertum reforzado por contrafuertes— ha sido rehecha y ampliada en varias épocas posteriores pero conserva su trazado y su función original: el embalse que los romanos construyeron para dar de beber a Mérida sigue dando agua a la ciudad 2.000 años después. El Parque Natural de Cornalvo —22.000 hectáreas de dehesa de encina, monte mediterráneo y reservas de fauna protegida que rodean el embalse— comienza aquí: el peregrino entra oficialmente en uno de los espacios naturales más bien conservados de Extremadura.
Km 10–15 — Parque Natural de Cornalvo / Dehesa de encinas / Silencio absoluto / El Carrascalejo
Desde el embalse, el Camino se adentra en el corazón del Parque Natural de Cornalvo por las pistas de tierra de la dehesa: «Caminos de tierra entre bosque y matorral mediterráneo». Este tramo —entre el embalse (km 5) y El Carrascalejo (km ~15)— es el más hermoso y más solitario de la primera mitad de la etapa: encinas centenarias en dehesa abierta, el suelo de granito y cuarcita del zócalo extremeño con su musgo y sus líquenes de colores, el canto de las currucas y los mosquiteros en las ramas y el silencio absoluto del monte mediterráneo que el peregrino de la Vía de la Plata ya conoce como el lenguaje del camino. En el Parque Natural de Cornalvo viven la nutria en los arroyos afluentes del embalse, el lince ibérico en recuperación y la cigüeña negra —el ave más esquiva y más emblemática del monte mediterráneo extremeño, que nidifica en los robles y alcornoques del parque y que el peregrino madrugador puede ver en vuelo sobre los arroyos del Parque Natural. El Carrascalejo (km ~15) es el primer punto de posible pernocta de la etapa: un pequeño municipio de unos 350 habitantes junto al camino con alojamiento básico para el peregrino que quiere dividir la etapa.
Km 17 — Aljucén / Albergue Municipal San Andrés / Único avituallamiento garantizado
Aljucén —un municipio de unos 300 habitantes a orillas del río Aljucén en el límite sur del Parque Natural de Cornalvo, a 17 km de Mérida— es el punto de avituallamiento más importante de la etapa y el lugar donde el peregrino debe tomar la decisión crucial: ¿continúas los 19 km restantes hasta Alcuéscar hoy, o pernoctas en el Albergue Municipal San Andrés y llegas a Alcuéscar mañana?. El Albergue Municipal San Andrés (C/ San Andrés 21) —inaugurado en 2019, «completamente equipado», «a unos cien metros del trazado del camino», con gestión privada del ayuntamiento, apertura todo el año y horario de 11:00 a 21:00— es el albergue de mayor interés del tramo intermedio. El municipio tiene también pequeño ultramarinos y carnicería. Para en Aljucén siempre: come aquí, recarga agua al máximo y comprueba el estado de los pies antes de los 19 km del Parque de Cornalvo sin ningún servicio hasta Alcuéscar.
Km 17–22 — Parque Natural de Cornalvo / Dehesa abierta / Tramo más solitario del camino
«A partir de Aljucén son casi 20 km por bonitos y solitarios paisajes hasta Alcuéscar, que en parte transcurren por el Parque Natural de Cornalvo». Este tramo —los 19 km entre Aljucén (km 17) y Alcuéscar (km 36)— es el más largo sin servicios del tramo extremeño de la Vía de la Plata y el que mejor representa el carácter más radical y más auténtico de este camino jacobeo: 19 km de dehesa, monte mediterráneo y silencio absoluto sin un bar, sin una fuente garantizada, sin una aldea, sin otro peregrino a la vista. El peregrino que conoce la Vía de la Plata antes de caminarla sabe que este tramo es el momento de mayor intensidad del tramo extremeño: el caminante solo en la dehesa, con sus propios pasos como única compañía, bajo el sol de Extremadura o bajo la lluvia de diciembre, con el siguiente mojón como único destino visible. Es exactamente este tipo de experiencia la que hace de la Vía de la Plata el camino jacobeo más auténtico de España.
Km 22–30 — Sierra de Montánchez al horizonte / Ascenso progresivo / Zona de Los Llanos
«Desde Aljucén, el paisaje se transforma: la dehesa se abre, las encinas se espacian y comienza el ascenso progresivo hacia la sierra». A partir del km 22, el terreno empieza a ganar altura perceptiblemente: la llanura de la vega del Aljucén da paso a las primeras lomas de la Sierra de Montánchez —el macizo granítico de la Extremadura central cuya cota máxima es el Cerro de la Matosa (912 m)— con la Torre de Montánchez —los restos del castillo medieval de Montánchez— visible en lo alto del cerro desde los km 20–25 del camino. «Empezamos a ver la sierra de Montánchez a la que nos acercamos progresivamente, con la Torre de Montánchez siempre a la vista». El ascenso es «progresivo aunque suave» —sin rampas pronunciadas, solo la pendiente suave y continua de las pistas de tierra entre encinas que el peregrino resuelve paso a paso sin drama pero con los kilómetros acumulando ya en las piernas.
Km 30–34,5 — Cruz de San Juan / Alcuéscar visible / Últimos kilómetros de monte
«Pasada la Cruz de San Juan, se ve ya Alcuéscar». La Cruz de San Juan —una cruz de granito sobre pedestal de mampostería en lo alto de un pequeño cerro antes de la entrada a Alcuéscar, el hito de devoción popular más importante del tramo final de la etapa— es el punto desde el que el peregrino ve por primera vez el destino de la jornada: el campanario de la Iglesia de la Asunción de Alcuéscar sobre los tejados blancos del pueblo en la ladera de la Sierra de Montánchez. El descenso desde la Cruz de San Juan hasta Alcuéscar es breve —1,5–2 km— y la señalización conduce directamente al centro del pueblo.
Km 35,9 — Alcuéscar / Iglesia de la Asunción / Albergue de la Casa de la Misericordia
«Alcuéscar, que cuenta en su núcleo con la iglesia gótica de la Asunción». El último mojón de la etapa está junto al Albergue de la Casa de la Misericordia de Alcuéscar, el albergue más emblemático de la etapa por su historia de hospitalidad jacobea. Peregrino: 36 km, el Parque Natural de Cornalvo, 19 km sin servicios y el ascenso a la Sierra de Montánchez completados. La Etapa 9 de la Vía de la Plata, terminada.
Análisis de Dificultades
La etapa más exigente en términos de gestión de recursos del tramo extremeño, con cuatro dificultades bien definidas:
- El tramo sin servicios de 19 km (Aljucén–Alcuéscar, km 17–36): el rompepiernas logístico más largo del tramo extremeño. «Recuerda que desde Aljucén a Alcuéscar hay 20 kilómetros sin poblaciones». Este mensaje aparece literalmente en la señalización del camino antes de llegar a Aljucén —uno de los pocos avisos de seguridad que la señalización jacobea española incluye en forma de cartel— y el peregrino debe tomarlo en serio: 20 km sin bar, sin tienda, sin fuente garantizada, sin ningún servicio humano. Lleva mínimo 3 litros de agua desde Aljucén en primavera y otoño; 4 litros en verano. Lleva también comida sólida para el tramo: el cuerpo necesita hidratos de carbono para el ascenso progresivo hacia Alcuéscar.
- La longitud total (36 km): el rompepiernas estadístico. Con 36 km es la segunda etapa más larga de los nueve primeros días de la Vía de la Plata. La opción de dividirla en dos —pernoctando en El Carrascalejo (km 15) o en Aljucén (km 17)— es completamente válida y recomendada para el peregrino que quiere llegar a Alcuéscar con energía suficiente para visitar la Basílica de Santa Lucía del Trampal (3 km fuera del pueblo).
- El ascenso final hacia Alcuéscar (km 22–35): el rompepiernas acumulativo. El ascenso progresivo de 300 metros desde la vega del Aljucén (217 m) hasta el collado antes de Alcuéscar (~519 m) no tiene rampas pronunciadas pero llega después de 22 km de camino y con el calor acumulado del día. La «sierra de Montánchez con la Torre de Montánchez siempre a la vista» es el efecto óptico más persistente de la etapa: el castillo siempre al fondo, siempre igual de lejos. La estrategia: camina sin mirar el destino y confía en los mojones.
- El calor del Parque de Cornalvo (mayo–septiembre): el rompepiernas del monte sin sombra garantizada. El Parque Natural de Cornalvo en verano puede tener temperaturas de 40–44 °C en las dehesas más expuestas, sin ningún punto de agua garantizado en los 19 km entre Aljucén y Alcuéscar. El peregrino que sale tarde de Aljucén en julio o agosto recorre este tramo en las horas más calurosas del día. La única estrategia: sal de Mérida a las 5:30, llega a Aljucén antes de las 11:00 y haz la segunda mitad en las primeras horas de la mañana.
Consejos de Logística
Agua y comida
La etapa es la más exigente en gestión de agua del tramo extremeño:
- Mérida (km 0): Todos los servicios. Desayuna en Mérida —la mejor oferta de bares de todo el tramo— y lleva 3 litros de agua mínimo desde el inicio. Hay algunos arroyos en el Parque de Cornalvo en temporada de lluvias, no garantizados y no potables sin purificación.
- El Carrascalejo (km ~15): Posible bar y alojamiento básico. Confirma apertura antes de contar con él: es un pueblo de 350 habitantes con servicios variables.
- Aljucén (km 17): Bar, pequeño ultramarinos, carnicería y albergue. El avituallamiento más importante de la etapa: come aquí, recarga agua al máximo y toma la decisión de si continúas o pernoctas. El aviso en el camino es claro: «desde Aljucén a Alcuéscar hay 20 kilómetros sin poblaciones».
- Tramo Aljucén–Alcuéscar (km 17–36): Sin servicios. Hay arroyos afluentes del Aljucén en el Parque de Cornalvo en temporada húmeda, no potables sin purificación. No cuentes con fuentes de agua naturales como fuente principal de hidratación.
- Alcuéscar (km 36): Bares, tienda y albergue. La fuente del Castaño —la fuente histórica del pueblo junto al albergue— es el punto de agua más simbólico del destino.
Alojamiento
La etapa tiene alojamiento en cuatro puntos:
- Albergue Municipal de Mérida (C/ Anas, Mérida): el albergue de referencia de la ciudad, junto al conjunto arqueológico. El punto de partida de la etapa.
- El Carrascalejo (km ~15): alojamiento básico disponible bajo consulta.
- Albergue Municipal San Andrés (C/ San Andrés 21, Aljucén): «completamente equipado», apertura todo el año, horario 11:00–21:00, gestión del ayuntamiento con hospitalero privado. Reserva imprescindible por la pequeña capacidad.
- Albergue Acogida de Peregrinos de la Casa de la Misericordia (Alcuéscar): 12 plazas, donativo, todo el año. El albergue más emblemático del destino —una acogida de peregrinos por donativo gestionada por la Casa de la Misericordia de Alcuéscar con la tradición hospitalaria jacobea más auténtica del tramo extremeño. El ambiente de este albergue —sin precio fijo, por el donativo que el peregrino quiera o pueda dar— es el más fiel al espíritu original del Camino de Santiago.
- Albergue-Hostal Los Olivos (Alcuéscar): 21 pax, 11 habitaciones, 43–202 € hab., todo el año. La opción de mayor confort del destino, con restaurante de cocina casera extremeña.
- Albergue de Alcuéscar (C/ Fuente del Castaño 89, Alcuéscar): valorado con 9,6 sobre 10 en 102 reseñas, «un hospedaje con alma de posada tradicional potenciado con comodidades modernas como A/C y WiFi», la opción más valorada de Alcuéscar por los peregrinos de la Plata.
¿Es apta para bicigrino?
Mayormente sí, con condiciones. Las pistas de tierra de la dehesa del Parque Natural de Cornalvo son ciclables en condiciones secas con bici de mountain bike o e-bike; en invierno, el barro puede dificultar el pedaleo en los tramos de mayor humedad junto a los arroyos. El ascenso progresivo hacia Alcuéscar es perfectamente ciclable pero puede requerir bajar de la bici en algún tramo más empinado cerca del collado. La sección del embalse de Cornalvo tiene algunos tramos de senda estrecha que pueden requerir pasar la bici a mano. Tiempo estimado en bici: 2 h – 2 h 30 min.
Patrimonio y Cultura
El Embalse Romano de Cornalvo: la ingeniería hidráulica más antigua en uso del mundo
El embalse de Cornalvo —construido en el siglo I d.C. por los ingenieros romanos del Imperio para abastecer de agua a Emérita Augusta mediante una presa de gravedad de opus caementicium de 220 metros de longitud, el embalse artificial más antiguo aún en uso del mundo occidental, Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento— es el hito arqueológico más singular e impactante de la primera mitad de la etapa. La presa original ha sido modificada y reforzada en el siglo XX pero conserva su cuerpo romano: el peregrino que la ve desde el camino tiene ante sí una obra de ingeniería que lleva en funcionamiento sin interrupción durante 2.000 años, abasteciendo de agua primero a la capital de la Lusitania romana y hoy a la ciudad de Mérida. Es el monumento romano más silencioso y más humilde del camino jacobeo —no tiene turistas, no tiene guías, no tiene entrada— pero es quizás el que mejor documenta la escala de la ambición técnica romana en Hispania.
El Parque Natural de Cornalvo: la naturaleza más salvaje del jacobeo extremeño
El Parque Natural de Cornalvo —22.000 hectáreas de dehesa de encina (Quercus ilex) y alcornoque (Quercus suber), monte mediterráneo, arroyos de agua limpia y ecosistemas de ribera, con el embalse romano como núcleo hídrico, declarado Reserva de la Biosfera por UNESCO— es el espacio natural más importante del tramo entre Mérida y Cáceres y el que ofrece las experiencias de naturaleza más intensas de toda la Vía de la Plata. El parque alberga una comunidad de fauna mediterránea de primer nivel: cigüeña negra (Ciconia nigra) —el ave más escasa y más esquiva de la Península Ibérica, que nidifica en los alcornoques más viejos del parque—, nutria en todos los arroyos, lince ibérico en recuperación activa, gato montés, meloncillo —el único representante de la familia de las mangostas en Europa— y comunidades de rapaces que incluyen el águila real, el águila calzada y el alimoche. El peregrino que camina el Parque de Cornalvo al amanecer —entre las 6:00 y las 9:00, las horas de mayor actividad de la fauna— tiene las mejores posibilidades del tramo extremeño de ver fauna mediterránea en su entorno natural.
Alcuéscar: el pueblo de la Basílica Visigoda
Alcuéscar —un municipio de unos 2.000 habitantes en la ladera sur de la Sierra de Montánchez, a 480 metros de altitud, con su casco histórico de calles blancas y su Iglesia Gótica de la Asunción del siglo XV— es el destino más tranquilo y más auténtico del tramo entre Mérida y Cáceres. La Iglesia Gótica de la Asunción —una iglesia del siglo XV-XVI de nave única con bóveda de crucería tardogótica y su portada de sillería de granito— es el monumento más importante del casco histórico. Pero el hito patrimonial verdaderamente extraordinario de Alcuéscar está «a 3 kilómetros del pueblo»: la Basílica Visigoda de Santa Lucía del Trampal.
La Basílica Visigoda de Santa Lucía del Trampal: el edificio más antiguo del camino jacobeo
La Basílica de Santa Lucía del Trampal —una basílica paleocristiana construida en el siglo VII d.C. durante el reino visigodo de Hispania, a 3 km del centro de Alcuéscar por una pista de tierra entre la dehesa, el edificio religioso más antiguo de Extremadura y uno de los más antiguos de España conservados in situ— es el monumento más extraordinario e inesperado del tramo entre Mérida y Cáceres. La basílica tiene tres naves de planta rectangular separadas por pilares de granito con capiteles de tradición tardorromana reutilizados de edificios romanos anteriores, sus muros de mampostería de granito y cuarcita con dos metros de espesor que han resistido catorce siglos de lluvia, hielo y viento de la sierra extremeña, y su ábside semicircular orientado hacia el este en la tradición litúrgica paleocristiana. El interior de la basílica —con sus columnas de granito irregulares, sus capiteles reutilizados de talleres romanos y la luz que entra por las ventanas de derrame de sus muros de un metro de grosor— crea un espacio de absoluta sobriedad y absoluta emoción religiosa que ningún edificio barroco puede replicar: la misma sensación de antigüedad y de permanencia que los primeros cristianos de Hispania sintieron al entrar en este edificio hace 1.400 años. «Un lugar emblemático de la región» que el peregrino de la Vía de la Plata que llega a Alcuéscar con la Basílica en el mapa tiene la obligación jacobea de visitar.
Recomendación gastronómica
La cena en Alcuéscar tiene la respuesta más contundente y más honesta de la cocina serrana de la Sierra de Montánchez: el jamón ibérico de Montánchez. El jamón ibérico de Montánchez —producido con los cerdos ibéricos puros criados en la dehesa de la Sierra de Montánchez, la sierra que el peregrino ha tenido a la vista durante los últimos 15 km de la etapa, curado en las bodegas de los pueblos de la sierra durante 24–36 meses con el frío y el viento de la sierra extremeña que concentra los aromas del ibérico hasta una intensidad que supera incluso al de Monesterio de los primeros días del camino— es el producto gastronómico más emblemático de la comarca y el que los restaurantes de Alcuéscar sirven como tapa, ración o tabla con otros embutidos ibéricos de la sierra. El menú completo del peregrino en el Hostal Los Olivos o en los bares del centro de Alcuéscar: sopa de tomate extremeño para empezar —el tomate maduro triturado con pan frito, ajo, pimiento y aceite de oliva virgen extra, el plato más reconfortante de la cocina rural extremeña—, tabla de ibéricos de Montánchez como segundo —jamón, chorizo de pata negra, lomo embuchado y morcilla de hígado— y natillas caseras con canela para el postre. Para el maridaje: un vino tinto de Ribera del Guadiana de la Tierra de Barros que el peregrino dejó atrás hace tres días pero que sigue siendo el vino de la mesa en toda la Extremadura interior.
Alcuéscar conquistada. El Parque de Cornalvo cruzado. La Sierra de Montánchez, ante ti. Alma de Peregrino, contigo
Nueve etapas de la Vía de la Plata completadas. Sevilla → … → Mérida → El Carrascalejo → Aljucén → Parque Natural de Cornalvo → Alcuéscar: 251 km acumulados desde la Catedral de Sevilla. La presa romana del embalse de Cornalvo. Los 19 km del parque natural sin un alma a la vista. La Torre de Montánchez siempre en el horizonte. Y la Basílica Visigoda de Santa Lucía del Trampal a 3 km del albergue —el edificio más antiguo del jacobeo español. La Vía de la Plata no regala nada. Por eso todo lo que da vale más que en cualquier otro camino. A partir de mañana: Cáceres —la ciudad monumental más bella del Renacimiento extremeño y la siguiente gran ciudad del camino. Tanto si quieres completar la Plata a pie como si prefieres pedalear algún tramo o llegar al albergue con la mochila esperándote, Alma de Peregrino tiene lo que necesitas:
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“La presa romana del embalse de Cornalvo en el km 5. El aviso en el camino: ‘Desde Aljucén a Alcuéscar hay 20 km sin poblaciones’. La Torre de Montánchez siempre en el horizonte. Y la Basílica Visigoda de Santa Lucía del Trampal a 3 km del albergue. Novena etapa de la Vía de la Plata. El camino más solitario y más auténtico de España en su momento más puro. Buen Camino, peregrino.” 🐚
