Etapa 24 Camino Portugués: de Pontevedra a Caldas de Reis

Etapa

24

Etapa de Pontevedra a Caldas de Reis

Duración

05H 15'

Kilómetros

23

Dificultad

BAJA

Albergues

7

Información sobre la etapa

Mapa del Camino de Santiago desde Pontevedra

Tabla de contenido

La etapa 24 del Camino Portugués Central es la etapa de la recta final: la primera jornada en la que el peregrino deja atrás la gran ciudad gallega —Pontevedra, con su Basílica plateresca, su Santuario de la Virgen Peregrina en forma de vieira y su Plaza de la Leña— y se adentra definitivamente en el paisaje rural de la Galicia interior del Salnés: el país de los molinos, los maizales, los bosques de roble y castaño y los ríos termales de aguas medicinales que el Camino Portugués reserva como penúltima despedida antes de entrar en Santiago de Compostela. Con 23 km de recorrido —o 22,9 km según la distancia oficial de la Xunta de Galicia — y una orografía de “escasos desniveles” y “cómodas pistas de asfalto o tierra”, la etapa 24 es técnicamente la más sencilla de las cinco jornadas gallegas del Camino Portugués: ningún repecho comparable a Santiaguiño de Antas (etapa 22) ni a la Brea Vella de Canicouva (etapa 23), solo la suave ondulación del terreno entre los valles del río Granda, del río Agra y del río Bermaña hasta que el río Umia y las aguas termales de Caldas de Reis reciben al peregrino con el abrazo mineral más reconfortante del Camino Portugués. El peregrino que mete los pies en las Burgas de Caldas al llegar por la tarde —con el agua termal a 42 °C brotando directamente de la fuente romana de 1881— y que cena esa noche con trucha del Umia y Albariño del Salnés frente al puente medieval del río Bermaña tiene ante sí solo dos etapas y 42 km hasta el Obradoiro de Santiago de Compostela: la certeza de llegada más cercana y más real desde Lisboa.

Ficha Técnica

DatoDetalle
Distancia22,9–23 km 
Desnivel positivo+±280 m (ondulaciones continuas y suaves, sin ningún ascenso dominante) 
Desnivel negativo−±290 m
Altitud mínima≈15 m (orilla del río Umia, Caldas de Reis, km 23)
Altitud máxima≈170 m (collado entre Barro y Agudelo, km ~11)
Tiempo estimado5 h–5 h 30 min a pie / 2 h–2 h 30 min en bici
Dificultad⭐⭐☆☆☆ Baja-Media 
Servicios en ruta~7 (Pontevedra km 0, Santa María de Alba km 5,2, San Amaro km 10,3, Valbón km 12,9, La Seca km 16,6, Briallos km 18, Caldas de Reis km 23) 

¿Por qué dificultad baja-media? SantiagoWays describe la etapa como “corta (23 km) y sencilla, con escasos desniveles” y el recorrido discurre por “cómodas pistas de asfalto o tierra, con la carretera nacional N-550 como fiel compañera”. La Xunta de Galicia, más precisa, añade el matiz definitorio: “a partir de aquí es preciso atender a la señalización, pues son continuados los cruces y serpenteos del Camino con la carretera N-550, siempre presente”. Esa presencia constante de la N-550 —con sus cruces sin semáforo, sus tramos de arcén sin guardarraíl y su tráfico pesado en los horarios de entrada y salida de los polígonos del área metropolitana de Pontevedra— es el único factor que impide calificar la etapa como de dificultad mínima. Los 280 metros de desnivel acumulado se distribuyen en ondulaciones muy suaves sin ningún tramo de pendiente superior al 7%: el perfil más llano del Camino Portugués desde la etapa 20 de Rubiães a Tui. La distancia de 23 km —la segunda más larga de las etapas gallegas después de Pontevedra-Caldas— sí requiere respeto: el peregrino que lleva 24 jornadas en las piernas desde Lisboa nota los 23 km en el km 18 con la misma intensidad que notaba los primeros 5 km en la etapa 1. Bastones, hidratación y ritmo constante son la clave de una jornada que, bien gestionada, resulta la más placentera del tramo gallego.

Itinerario Paso a Paso

Km 0 — Pontevedra (≈10 m): La Salida por el Corazón Jacobeo de Galicia
La etapa comienza en el Albergue de Peregrinos “Virgen Peregrina” desde donde las flechas amarillas guían hacia la estación de tren de Pontevedra: el peregrino cruza la Avenida Eduardo Pondal y toma la calle Gorgullón —el eje peatonal del casco histórico— donde el mojón kilométrico de 65,077 km a Santiago da la bienvenida a la jornada con el número más motivador del Camino desde Tui: desde este mojón hasta el Obradoiro quedan 65 km en línea de Camino.

Siguiendo de frente por la calle Gorgullón, el Camino desemboca en la Rúa Virxe do Camiño —la misma calle de la tarde de llegada, ahora recorrida en sentido contrario— y luego en la Rúa da Peregrina, que conduce a la Plaza de la Peregrina con el Santuario Barroco de la Virgen Peregrina a la derecha. El peregrino que no pudo visitar el santuario ayer tarde por la hora de llegada tiene aquí la oportunidad matutina: la puerta del santuario abre a las 9:00 h.

Desde la Plaza de la Peregrina, las flechas amarillas guían por la Porta do Camiño y la Plaza da Ferrería —la plaza principal del casco histórico, con sus soportales y sus bares de desayuno abiertos desde las 8:00 h— hacia la Plaza Curros Enríquez, la Rúa Real y la Plaza Celso García de la Riega, donde el Camino gira a la izquierda por la Rúa da Ponte para abandonar el casco histórico en dirección al Puente do Burgo (km 2,1).

Km 2,1 — Ponte do Burgo: La Cruz del Río Lérez
El Camino llega al Ponte do Burgo —el puente medieval sobre el río Lérez que ha sido el umbral histórico entre la ciudad de Pontevedra y el camino rural hacia Santiago durante diez siglos— y lo cruza de oeste a este sobre sus losas de granito medievales, dejando el Lérez —el mismo río que bordea la Isla das Esculturas al oeste— bajo los pies por última vez en el Camino Portugués.

Al otro lado del puente, el Camino toma la Avenida da Coruña y, pocos metros después, gira a la izquierda por la Rúa da Santiña: la calle que abandona definitivamente el tejido urbano de Pontevedra y se adentra en el barrio de A Gándara —la primera parroquia rural del municipio de Pontevedra al norte del Lérez, con sus casas de granito y sus huertas de couve-galega que anuncian el cambio de paisaje de la etapa.

Km 2,1–4,6 — Las Marismas de Alba y el Río Granda
Desde la Rúa da Santiña, el Camino avanza paralelo a las vías del tren —la línea de alta velocidad Vigo-Santiago que ha alterado el paisaje de este sector en los últimos años, como advierte la Xunta— y junto al río Granda, el pequeño afluente del Lérez que riega las marismas de la parroquia de Alba antes de unirse al río principal.

El tramo más hermoso de estos primeros kilómetros rurales es el paso junto al Observatorio de las Marismas de Alba —una plataforma elevada de madera con paneles informativos sobre las aves y los humedales del estuario, instalada por la Xunta de Galicia en el límite norte de la marisma de A Xunqueira de Alba— que el Camino alcanza antes de iniciar la suave subida hacia la parroquia de Santa María de Alba.

La Marisma de A Xunqueira de Alba —un humedal de ribera de 52 hectáreas en la desembocadura del río Lérez, catalogado como espacio natural protegido y incluido en la Red Natura 2000— tiene en sus juncales y praderas inundables la avifauna más rica del estuario del Lérez: garcetas comunesgarzas realesánsaresespátulas y, en los meses de migración, limícolas del Paleártico occidental que el observatorio permite ver a distancia sin disturbar.

Tras pasar el observatorio, el Camino sube suavemente hasta el lugar de Pontecabras (km 4,6) —un pequeño núcleo de granito con un merendero público con mesa, banco y fuente que es la primera parada de descanso de la etapa tras 4,6 km sin servicio desde la salida de Pontevedra — y continúa hacia la iglesia.

Km 5,2 — Iglesia de Santa María de Alba en Guxilde: El Recuerdo de Gelmírez
El Camino llega a la Iglesia de Santa María de Alba —en el lugar de Guxilde, parroquia de Santa María de Alba, municipio de Pontevedra— que es el primer monumento histórico de la etapa y el hito con más antigüedad jacobea del sector inicial.

La iglesia “es heredera de un templo del siglo XII consagrado por el arzobispo Diego Gelmírez“: el mismo arzobispo compostelano que impulsó la construcción de la Catedral de Santiago en su forma actual, que organizó la peregrinación jacobea medieval y que paró en Guxilde —”en su camino de Braga a Compostela”— para consagrar este templo en el siglo XII. La construcción actual fue realizada en 1595 por Mateo López sobre la planta del templo románico original, y tiene en su cementerio contiguo una notable imagen del Apóstol Santiago en piedra que el peregrino encuentra al pasar junto al atrio.

Km 6,2 — Capilla de San Caetano de Alba: La Devoción Barroca del Camino
Poco después de cruzar las vías del tren, el Camino llega a la Capilla de San Caetano de Alba (km 6,2) —una pequeña ermita barroca del siglo XVIII dedicada a San Cayetano de Thiene, el fundador de los teatinos y el santo de la Providencia que el catolicismo gallego del Antiguo Régimen veneraba como intercesor de los viajeros y peregrinos en las encrucijadas de los caminos.

La capilla tiene su imagen del santo en el nicho central del altar, un cruceiro de granito en el atrio y una fuente en el lateral derecho del muro: el segundo punto de agua potable de la etapa después del merendero de Pontecabras. Desde la capilla, el Camino entra en la parroquia de Cerponzons —municipio de Pontevedra— pasando por los lugares de Leborei y O Castrado (km 7,3) por pistas de tierra entre huertas y viñedos bajos típicos del Salnés.

Km 8,2 — El Mojón de 56,996 km y la Senda del Pozo Negro
En el km 8,2, las flechas amarillas guían al peregrino hasta el mojón que señala 56,996 km hasta Santiago de Compostela —el primer mojón por debajo de los 57 km desde el inicio del Camino Portugués en Tui— que “nos adentra en una bonita senda bordeada por un muro de piedras recubierto con musgo e hiedras”.

Esta senda de tierra —con su muro de granito cubierto de musgo a la derecha y el arbolado mixto de robles, castaños y eucaliptos a la izquierda— es el primer tramo de camino histórico encajado entre muros del sector central de la etapa y el de mayor densidad visual de los kilómetros entre Pontevedra y Barro: los 100 metros lineales de senda entre muros que el peregrino recorre escuchando el agua del Rego do Pozo Negro al fondo son los más atmosféricos del Camino entre la Brea Vella y Caldas de Reis.

La senda conduce al Pozo Negro —un punto de agua sobre el regueiro del mismo nombre, así llamado por el color oscuro del agua en el pozo de captación original, consecuencia de la elevada concentración de materia orgánica del suelo del bosque de ribera— y lo cruza por una pasarela rústica de madera hasta un paso a nivel sin barrera sobre las vías del tren.

Km 10,3 — San Amaro y el Concello de Barro: La Primera Línea del Interior
Tras el paso a nivel del Pozo Negro, el Camino llega a San Amaro —un lugar de la parroquia de San Mamede da Portela, ya en el Concello de Barro— que es el primer núcleo del municipio interior de Barro y el que marca el cruce del límite entre el municipio de Pontevedra y el de Barro: el territorio rural más puro de la etapa, sin la influencia periurbana de la capital pontevedresa.

El Concello de Barro —con 6.000 habitantes repartidos en 11 parroquias entre los valles del Umia y sus afluentes— tiene en sus parroquias los ejemplos más puros de arquitectura rural gallega del Camino Portugués desde O Porriño: casas de granito con sus corredoiras (caminos encajados entre muros), sus hórreos de granito y madera, sus fuentes de pedra y sus cruceiros de barrio con la Cruz de Cristo sobre el fuste de granito.

Junto a un mesón a la salida de San Amaro y ante un área de descanso con mesas y bancos de madera, el Camino continúa hacia el desvío de Portela.

Km 11,4 — El Desvío de Portela: El Albergue de Barro y el Románico Oculto
En el lugar de A Cancela (km 11,4), el Camino presenta el desvío oficial hacia Portela —un lugar de la parroquia de San Mamede da Portela— donde se encuentra el Albergue de Barro.

El Albergue de Barro —uno de los albergues con más carácter del Camino Portugués gallego, gestionado por el hospitalero Jorge, que tiene las llaves de la Iglesia Románica de San Mamede da Portela— es la pernocta alternativa de la etapa para el peregrino que prefiere el silencio rural del Concello de Barro al animado centro de Caldas de Reis. SantiagoWays añade el dato más jacobeo: “si deseas visitar la iglesia de Portela, debes pedirle las llaves a Jorge, el hospitalero”. La Iglesia de San Mamede da Portela —de origen románico del siglo XII, conservando su ábside original con columnas adosadas y ventanas de arco de medio punto— es el monumento más auténtico del Concello de Barro y el que solo los peregrinos con curiosidad histórica y con tiempo para la desviación encuentran: el románico oculto del Camino Portugués gallego.

Km 12,9 — Valbón y el Crucero de Amonisa: Santiago Peregrino en el Fuste
Desde A Cancela, el Camino abandona la senda asfaltada y toma una pista agrícola entre maizales hasta la parroquia de Agudelo, concretamente al lugar de Valbón (km 12,9): el punto logístico más importante del sector central de la etapa, con bar y el monumento devocional más singular del tramo.

El Crucero de Amonisa —un cruceiro de granito de diseño atípico en el que el fuste, en lugar de lisos o con relieves geométricos, tiene tallada una imagen de Santiago Peregrino completa con su sombrero de alas anchas, su bordón, su calabaza y sus conchas jacobeas sobre la esclavina— es el cruceiro más sorprendente del Camino Portugués en el tramo entre Caldas de Reis y Tui. Ver la imagen del Santiago Peregrino tallada en el fuste de un cruceiro de barrio gallego —con el mismo iconografía del Apóstol que el peregrino lleva viendo en las portadas de las iglesias desde Lisboa— es uno de esos momentos de belleza inesperada que el Camino Portugués coloca en los márgenes de sus kilómetros más humildes.

A la salida de Valbón, el Camino avanza en paralelo a un viaducto de la alta velocidad —la misma línea ferroviaria que ha acompañado al peregrino desde Pontevedra— y cruza el rego do Areal por un camino rural que conduce a la carretera provincial EP-9407.

Km 14,9 — El Mojón de los 50 km a Santiago: La Frontera Psicológica
Tras cruzar la EP-9407, el Camino llega al mojón que señala los últimos 50 kilómetros del Camino Portugués (km 14,9): la frontera psicológica más importante de las jornadas gallegas y el que los peregrinos fotografían con más frecuencia que ningún otro mojón entre el Puente Internacional de Tui y la Plaza del Obradoiro.

El peregrino que toca el mojón de los 50 km, que mira la distancia grabada en la piedra y que calcula mentalmente cuántos días y cuántas horas de Camino le quedan hasta Santiago, tiene en ese instante la certeza que llevaba buscando desde la primera flecha amarilla: el Camino Portugués termina. Y el Obradoiro espera.

Km 16,6 — La Seca: El Bar de la N-550
Tras pasar por varias pistas rurales y cruzar el río Agra, el Camino llega al núcleo de La Seca (km 16,6) —”al pie de la carretera nacional N-550″— donde la senda regresa a la carretera nacional para el primer tramo largo de arcén de la segunda mitad de la etapa.

La Seca tiene un bar junto a la N-550: el penúltimo servicio garantizado antes de Caldas de Reis y el más importante del sector final de la etapa, cuando el peregrino lleva 16,6 km en las piernas y le quedan 6,4 km de terreno plano hasta el destino. Café, bocadillo y recarga de agua en La Seca.

Km 16,6–18 — Barosa y Briallos: Las Aldeas del Valle del Agra
Desde La Seca, el Camino sigue el arcén de la N-550 y se desvía “por un camino que nace a la izquierda” para entrar en el pequeño núcleo de Barosa (km 17): una aldea del Concello de Portas con sus casas de granito junto al regato del río Barosa, visitada brevemente antes de que la senda “devuelva a la nacional” durante unos metros y la abandone de nuevo para entrar en Briallos (km 18).

Briallos —parroquia del municipio de Portas con su Iglesia Románica de San Xulián de Briallos, de origen del siglo XII con ábside románico conservado y reformas barrocas del XVII— es el pueblo más tranquilo y mejor conservado del sector final de la etapa: sus casas de granito sobre el collado y su iglesia con el cementerio adosado son el paisaje más genuinamente gallego de los últimos kilómetros antes de Caldas de Reis.

Km 18,7 — Capilla de Santa Lucía: La Peregrina del Camino
A la salida de Briallos, el Camino regresa brevemente a la N-550 y la abandona en el km 18,7 para visitar la Capilla de Santa Lucía —una pequeña ermita del siglo XVIII dedicada a la santa de los ojos que la tradición popular gallega venera como protectora de los viajeros y peregrinos con problemas de visión— donde las flechas amarillas señalan continuar recto por “una pista que avanza flanqueada por la nacional N-550 y el río Chaín“.

Este tramo final —por la pista de tierra paralela a la N-550 con el río Chaín al fondo entre los alisos— es el sector más silencioso de los últimos kilómetros: el peregrino camina entre la carretera a la derecha y el río a la izquierda, con la presencia del agua del Chaín como banda sonora de los 2 km finales antes de Tivo.

Km 20,8 — Tivo: Las Últimas Fuentes antes de Caldas de Reis
El Camino llega al núcleo de Tivo (km 20,8) —un lugar de la parroquia de San Cristovo de Valón, ya en el municipio de Caldas de Reis— donde “un par de fuentes nos invitan a detenernos”: las fuentes de granito de Tivo son el último punto de agua del trayecto antes de la llegada a las Burgas termales de Caldas de Reis.

Desde Tivo, el Camino entra definitivamente en el perímetro municipal de Caldas de Reis y avanza en suave descenso hacia el centro de la villa, pasando junto a la Iglesia de Santa María de Caldas de Reis —el templo románico del siglo XII con su portada de dos arquivoltas y su tímpano con el relieve del Agnus Dei— antes de llegar al Puente del río Umia.

Km 23 — Caldas de Reis (≈15 m): El Río Termal y el Final de Etapa
El Camino desciende hasta el Puente sobre el río Umia —con el río termal fluyendo a los pies— y luego dobla a la izquierda por la Rúa Laureano Salgado donde se encuentra la Fuente de las Burgas. Por la Rúa Real, el peregrino se adentra en el centro de Caldas de Reis y llega al albergue completando los 23 km de la etapa más plácida del Camino Portugués gallego.

Albergues en Caldas de Reis:

  • Albergue de Peregrinos de la Xunta “Casa do Peregrino” — Calle del Balneario s/n, 56 literas, 10 €, abierto todo el año.
  • Albergue Peregrina 1 — 12 literas, 15 €, todo el año, reserva online.
  • Albergue Fuentesanta — Plazas limitadas, gestión privada, todo el año.
  • Balneario Acuña — Habitaciones dobles y sencillas con acceso a los baños termales, precio desde 60–100 €. La opción más recomendada para el peregrino que quiere tratamiento termal completo.
  • Balneario Dávila — Habitaciones con acceso a instalaciones termales y cañaveral de bambú, precio desde 55–90 €.

Análisis de Dificultades

La etapa 24 tiene el perfil de dificultad más bajo de las cinco jornadas gallegas del Camino Portugués, con factores de riesgo específicos y manejables:

  • Los múltiples cruces de la N-550 (km 0–23): el riesgo estructural de la etapa:
    La carretera nacional N-550 —el eje viario que conecta Vigo con Santiago de Compostela por el litoral atlántico— cruza el trazado del Camino en 6–8 puntos distintos a lo largo de los 23 km de la etapa y discurre en paralelo al trazado en varios sectores, siendo el factor de riesgo más recurrente de la jornada. La Xunta advierte que el peregrino debe “atender a la señalización” constantemente “pues son continuados los cruces y serpenteos del Camino con la carretera N-550”. El protocolo es invariable en todos los cruces: parar, mirar en ambas direcciones y cruzar solo cuando el tramo esté libre. Los tramos de arcén de la N-550 (La Seca km 16,6 y los sectores Briallos-Barosa km 17–18) requieren fila india en el borde exterior del arcén con ropa reflectante en condiciones de baja luminosidad.
  • Los dos pasos a nivel sin barrera (km 5,2 en Guxilde y km 8,2 en el Pozo Negro): el mayor riesgo puntual:
    Los cruces de las vías del tren de alta velocidad Vigo-Santiago sin barrera automática en Guxilde y el Pozo Negro son los puntos de mayor riesgo de la etapa: un riesgo diferente al de las calzadas resbaladizas o los repechos de las etapas anteriores, pero potencialmente mucho más grave. Parar completamente antes de cada cruce, mirar en las dos direcciones —especialmente en Guxilde, donde la curvatura de la vía reduce la visibilidad— y cruzar rápidamente sin detenerse en el centro de las vías.
  • La escasez de servicios en el sector central (km 6,2–12,9):
    6,7 km entre la Capilla de San Caetano (km 6,2) y el bar de Valbón (km 12,9) sin servicio garantizado de bar en el trazado, solo las fuentes de los atrios de las capillas y el rego del Pozo Negro (no apto para consumo sin tratamiento). En días de calor de julio-agosto, este sector con sus pistas expuestas al sol del mediodía puede convertirse en el más agotador de la etapa. Lleva 1,5–2 litros desde la Capilla de San Caetano en los meses de verano.
  • La longitud de los 23 km sobre el peregrino de 24 jornadas:
    La etapa no tiene ni un solo tramo de dificultad comparable a las calzadas de la etapa 19 o la subida de Santiaguiño de la etapa 22, pero sus 23 km son los segundos más largos de las jornadas gallegas y llegan cuando el cuerpo acumula entre 3 y 4 semanas de marcha desde Lisboa. La fatiga de acumulación hace que el km 20 de la etapa 24 pese más que el km 20 de la etapa 1: ritmo constante y conservador, sin acelerar en el sector Pontevedra-Guxilde por el entusiasmo del “solo 23 km” que el perfil plano del mapa inspira.

Consejos de Logística

Agua y comida: la etapa con el vacío central más largo del tramo gallego

Los servicios de la etapa 24 se concentran en los extremos —Pontevedra al inicio y Caldas de Reis al final— con un sector central de 6,7 km sin bar garantizado que el peregrino debe planificar cuidadosamente:

  • Pontevedra (km 0): Todos los servicios. Desayuno completo en la Plaza da Ferrería y llena 1,5 litros. El Mercado de Abastos abre desde las 8:00 h: bocadillo de empanada para el almuerzo del sector central.
  • Merendero de Pontecabras (km 4,6): Mesa, banco y fuente pública. Primera parada corta.
  • Iglesia de Santa María de Alba (km 5,2): Fuente en el atrio del cementerio. Agua potable.
  • Capilla de San Caetano de Alba (km 6,2): Fuente lateral. Recarga obligatoria antes del sector sin servicios.
  • Bar en el sector San Amaro-Barro (km 10,3): Posible bar junto al mesón del área de descanso. No garantizado en todos los horarios.
  • Bar de Valbón (km 12,9): Bar y punto de aprovisionamiento. Gran parada antes de los últimos 10 km.
  • Bar de La Seca (km 16,6): Bar junto a la N-550. Penúltima parada antes de Caldas.
  • Caldas de Reis (km 23): Todos los servicios: albergues, supermercados, farmacias, cajeros, restaurantes, balnearios y la Fuente de las Burgas con agua termal gratuita a 42 °C.

¿Es apta para bicis?
Sí, con plena comodidad en el 95% del recorrido:

  • La totalidad del trazado es ciclable en mountain bike, gravel y trekking: sin calzadas empedradas problemáticas, sin pendientes superiores al 7% y con pistas de tierra de firme estable en los sectores rurales.
  • Los pasos a nivel sin barrera en Guxilde y el Pozo Negro requieren desmontarse de la bicicleta y cruzar a pie: la velocidad de reacción sobre la bicicleta en un cruce de vías de alta velocidad es menor que a pie, y el riesgo de caída o retraso en el cruce es mayor.
  • Los tramos de arcén de la N-550 son perfectamente ciclables con el mismo protocolo que para el peregrino a pie: fila india en el borde exterior del arcén.
  • En mountain bike o gravel, la etapa se completa en 2 h–2 h 30 min.

Patrimonio y Cultura

Caldas de Reis: La Villa Termal del Camino Portugués

Caldas de Reis —municipio de la provincia de Pontevedra, con casi 10.000 habitantes, en la confluencia de los ríos Bermaña y Umia— es “todo lo contrario a lo que acaba de abandonar el peregrino”: donde Pontevedra es ciudad grande, monumental y urbana, Caldas de Reis es villa pequeña, termal y rural. La pequeñez de la escala —su casco histórico medieval se recorre en 30 minutos— tiene una densidad de patrimonio romano, medieval y moderno que el peregrino descubre con la sorpresa del que no esperaba tanto en tan poco espacio.

Sus monumentos y puntos de interés principales:

  • Fuente de las Burgas (1881): El Símbolo Termal de Caldas:
    La Fuente de las Burgas —construida en 1881 en el punto donde el manantial termal principal de Caldas aflora a la superficie, con su ornamentación neoclásica de granito y sus dos surtidores decorados con cabezas de león que expulsan el agua termal a 42 °C sin interrupción desde hace 145 años— es el monumento más fotografiado de Caldas de Reis y el más directamente conectado con el peregrino: el Camino Portugués pasa literalmente junto a ella siguiendo la Rúa Laureano Salgado. El agua de las Burgas es hipertermal (temperatura superior a 37 °C en todo su recorrido desde el acuífero) y está “especializada en la hidropínica”: la terapia de ingestión frecuente de agua termal con fines medicinales que los romanos que fundaron la villa ya practicaban hace 2.000 años. Los peregrinos que la visitan describen unánimemente el efecto del agua caliente en los pies al final de los 23 km como el mejor masaje del Camino.
  • Puente de Segade (siglo I d.C.): El Arco Romano Sobre el Umia:
    El Puente de Segade —”formado por un arco único, con estilo romano del siglo I” que cruzaba la Vía XIX en su paso por el vado del Umia, sometido a una gran reforma en 1729 por el sacerdote local— es la obra de ingeniería romana más perfectamente conservada del Camino Portugués en Galicia y la que conecta directamente la ruta de hoy con el trazado de la Vía XIX (Per Loca Marítima) que los ingenieros militares de Augusto abrieron por esta misma orilla del Umia hace 2.000 años. Junto a la base del puente, el cruceiro del siglo XVII —originalmente ubicado junto al pie del puente y trasladado a la iglesia de San Andrés en el siglo XX— recuerda que sobre el substrato romano del Camino se superpuso, siglo a siglo, la devoción medieval y barroca del Camino Portugués.
  • Puente de Bermaña (siglo I d.C.): El Puente con Cruceiro en el Centro:
    El Puente de Bermaña —”de origen romano, data del siglo I”, formado por “tres arcos de medio punto” en sillar de granito sobre el río Bermaña, en pleno trazado del Camino— tiene en su parte central “una barandilla y un cruceiro del siglo XVII” que convierte el puente romano en un monumento jacobeo de doble datación: la ingeniería del siglo I y la devoción del siglo XVII sobre el mismo río, en el mismo cruce, con el mismo río Bermaña bajo los arcos. Es el monumento que mejor resume la superposición histórica del Camino Portugués: la Vía XIX romana, el Camino medieval y el Camino moderno sobre la misma piedra de granito.
  • Iglesia de Santo Tomás de Becket: El Único Templo Inglés de Galicia:
    La Iglesia de Santo Tomás de Becket —construida “a finales del siglo XIX” con “restos de las piedras de la torre de Doña Urraca”, dedicada a Santo Tomás Becket: el arzobispo de Canterbury asesinado en su propia catedral en 1170 por los caballeros del rey Enrique II de Inglaterra y canonizado solo 3 años después de su muerte por el Papa Alejandro III— es “el único templo de la comunidad gallega que venera a este santo inglés”. La conexión entre el Camino Portugués y la devoción a Becket no es casual: en el siglo XII, el santuario de Canterbury era el destino de peregrinación más importante de las islas británicas, y los peregrinos ingleses que viajaban a Santiago cruzaban frecuentemente por el Camino Portugués, llevando la devoción a su mártir consigo. El templo de Caldas es el vestigio físico más singular de ese intercambio devocional medieval entre el Camino Portugués y la peregrinación anglonormanda.
  • Iglesia de Santa María de Caldas de Reis (siglo XII): El Cordero del Tímpano:
    La Iglesia de Santa María de Caldas de Reis —de origen románico del siglo XII, con reformas posteriores— tiene en su portada sur “un relieve con un cordero que sostiene, con una de sus patas, el Agnus Dei” (el Cordero de Dios con el estandarte de la Resurrección): uno de los tímpanos románicos figurativos más raros de la provincia de Pontevedra, donde los tímpanos lisos son la norma y los figurativos la excepción.
  • Jardín Botánico y La Caballería: El Paraje Pintoresco:
    El Jardín Botánico y la Carballeira —situados “a orillas del río Umia, en pleno centro de Caldas de Reis”— conforman juntos un conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Xunta de Galicia, Paraje Pintoresco desde 1962 y galardonado con la Q de Calidad Turística del ICTE como Espacio Público Singular. El Jardín Botánico, creado en 1883 a iniciativa municipal aprovechando el auge del termalismo caldense de finales del siglo XIX, alberga 400 ejemplares arbóreos de 71 especies diferentes de los cinco continentes —con dos ejemplares incluidos en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia: la Araucaria angustifolia (35 m de altura) y la Cunninghamia lanceolata— y una colección de camelias centenarias de Camellia japonica de las más espectaculares de Galicia. La Carballeira contigua —un robledal de 200 ejemplares de roble centenario paralelo a la orilla del Umia— está declarada “Conjunto” en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia: sus robles de hasta 5 metros de circunferencia de tronco son los más antiguos del Camino Portugués desde los bosques de Gerês en Portugal. En el interior del conjunto, los bustos de personajes caldenses ilustres y los monumentos al Apóstol Santiago y al mundo jacobeo completan un espacio verde que el peregrino que llega con las piernas cansadas de los 23 km recorre en 40 minutos de paseo fluvial como el mejor antídoto al cansancio antes de la cena.
  • Torre de Doña Urraca y el Nacimiento de Alfonso VII:
    En el centro histórico de Caldas de Reis, los restos de la Torre de Doña Urraca —la torre medieval de la fortaleza de Caldas donde en 1105 nació Alfonso VII, el rey que unificó los reinos de Castilla y León y que fue coronado en 1135 con el título de Imperator totius Hispaniae— son el monumento histórico de mayor relevancia política de Caldas y el que conecta la villa termal con los grandes episodios de la historia medieval de la Península Ibérica. Los escudos de la villa reproducen la torre como símbolo heráldico.

Recomendación Gastronómica: La Mesa de los Ríos Termales

La gastronomía de Caldas de Reis tiene en el río Umia y en los afluentes de su cuenca la despensa más singular del Camino Portugués gallego: una cocina de río interior, de agua dulce termal, de producto fresco de temporada que no existe en ninguna otra etapa del Camino:

  • Trucha del Umia Frita con Jamón: El Plato Emblema de Caldas:
    La trucha del río Umia —criada en las aguas limpias del tramo alto del río, en el municipio de Caldas y los ayuntamientos vecinos del interior del Salnés— es “el producto más representativo de la gastronomía caldense” y el que los restaurantes del centro preparan “fritas con jamón”: la trucha entera abierta en mariposa, pasada por harina, frita en aceite de oliva gallego con una loncha de jamón serrano en el interior que se funde con el calor del aceite impregnando la carne blanca del pescado con su grasa curada. El resultado —una trucha crujiente por fuera, jugosa por dentro, con el perfume del jamón fundido en la carne— es el plato más sencillo y más sorprendente de la cocina de río gallega: la misma receta que las posaderas del Camino Real de Pontevedra a Santiago servían a los peregrinos medievales en las ventas del Umia hace ocho siglos.
  • Empanada de Lamprea: El Plato de Temporada más Exclusivo del Camino:
    La lamprea (Petromyzon marinus) —el pez primitivo sin mandíbula, de origen prehistórico (500 millones de años de antigüedad), de cuerpo serpentiforme y piel lisa sin escamas, que remonta los ríos atlánticos gallegos desde el mar en los meses de enero a mayo para desovar en los fondos pedregosos del curso alto— es el producto de temporada más exclusivo y más identitario de la gastronomía gallega del interior y el que en la zona de Caldas de Reis se pesca en el río Ulla para prepararse “principalmente en empanada”. La empanada de lamprea caldense —con el pescado guisado previamente en un sofrito de cebolla, tomate y pimiento verde con vino blanco del Salnés y sangre del propio animal, introducido en la olla de barro y tapado con la masa de empanada antes del horneado— es la preparación más discutida del Camino Portugués gallego en términos de autoría: Caldas de Reis y Padrón llevan siglos disputándose la paternidad de la receta, con argumentos gastronómicos y filológicos tan apasionados que el debate nunca tiene vencedor. El peregrino que llega a Caldas entre enero y mayo —la temporada de la lamprea— y que encuentra empanada de lamprea en la pizarra del día del restaurante del centro histórico tiene ante sí el plato más efímero y más auténtico del Camino: un producto de 80 días de temporada al año que no existe en ninguna carta de ningún restaurante del Camino el resto del año.
  • Caldo Gallego con Unto: El Plato del Peregrino en las Noches de Frío:
    El caldo gallego —la sopa-guiso de grelos (brotes tiernos del nabo gallego), patatasjudías blancasunto (la grasa de cerdo curada en sal que en Galicia se usa como condimento en lugar del aceite en los platos de invierno) y lacón o costilla de cerdo cocidos en caldo de hueso largo— es el plato de reconstitución invernal del peregrino en Caldas de Reis en los meses de noviembre a marzo. Una cazuela de caldo gallego con sus grelos de la huerta del Salnés y su unto caldense al final de los 23 km de la etapa más larga de las jornadas gallegas es la mejor rehidratación y la mejor reposición de minerales que el Camino puede ofrecer: el caldo de hueso largo, los almidones de la patata, el potasio de los grelos y la grasa del unto son exactamente los nutrientes que las 24 etapas desde Lisboa han estado consumiendo.
  • Queso de Tetilla con Membrillo y Miel de Galicia:
    El Queso de Tetilla —el queso gallego más conocido, de Denominación de Origen Protegida, de pasta semiblanda, corteza fina amarilla y aroma láctico con notas de mantequilla fresca, elaborado con leche de vaca galega de pasto atlántico— es el postre del peregrino en Caldas, servido en los restaurantes del casco histórico con carne de membrillo y miel de las abejas gallegas del interior del Salnés. Su forma cónica —la “tetilla” que da nombre al queso, imitando la forma del pezón de la vaca gallega— y su textura que el tenedor corta sin esfuerzo, fundiendo la pasta cremosa con la acidez del membrillo y el dulce floral de la miel, es el postre más inequívocamente gallego del Camino Portugués y el que el peregrino que lo prueba en Caldas y luego lo encuentra en Padrón y en O Pedrouzo de la etapa 25 reconoce como la despedida comestible de Galicia.
  • Albariño D.O. Rías Baixas Subzona Salnés: El Vino del Peregrino:
    El Albariño del Salnés —producido en los viñedos del municipio de Caldas de Reis y de las parroquias vecinas del valle del Salnés, con la variedad autóctona Albariño en su expresión más pura, fermentado en depósitos de acero inoxidable y embotellado sin crianza para preservar su frescura floral y su acidez cítrica— es el vino de la noche del peregrino en Caldas. Una botella de Albariño del Salnés en la mesa del restaurante del centro, con las truchas del Umia y el queso de Tetilla: el maridaje de la penúltima noche del Camino Portugués antes de Santiago.

Caldas de Reis, Termas y Camino: La Penúltima Noche con Alma de Peregrino

La etapa de hoy te ha llevado desde el mojón de 65 km a Santiago en la Rúa Gorgullón de Pontevedra, por la Plaza de la Peregrina y el Santuario Barroco en forma de vieira, sobre el Puente do Burgo con el río Lérez a los pies por última vez, junto al Observatorio de las Marismas de A Xunqueira de Alba, hasta la Iglesia del siglo XII de Santa María de Alba en Guxilde consagrada por Gelmírez, junto a la Capilla de San Caetano con su fuente de granito, por la senda del Pozo Negro entre muros de musgo, hasta el mojón de 57 km que atraviesa la encrucijada del bosque atlántico, por San Amaro y el Concello de Barro, junto al Albergue de Barro y la Iglesia Románica de San Mamede da Portela, ante el Crucero de Amonisa con el Santiago Peregrino tallado en el fuste, por el lugar de Valbón, hasta el mojón de los 50 km a Santiago: la frontera psicológica de todo el Camino, por las pistas del Concello de Portas con las cascadas del Barosa a 400 metros del Camino, el bar de La Seca junto a la N-550, los pueblos de Barosa y Briallos y su Iglesia Románica de San Xulián, la Capilla de Santa Lucía del siglo XVIII, el paseo junto al río Chaín hasta Tivo y sus fuentes, la Iglesia de Santa María de Caldas con su Agnus Dei románico, el Puente de Bermaña con el cruceiro del siglo XVII sobre los arcos romanos del siglo I, la Fuente de las Burgas con el agua termal a 42 °C brotando del León de granito en la Rúa Laureano Salgado y el Albergue Casa do Peregrino de la Xunta. Han sido 23 km —la etapa más larga y más plácida del tramo gallego— con los pies en el agua termal del Umia y 42 km hasta Santiago en el contador.

Mañana —la Etapa 25, Caldas de Reis a Padrón, ~18 km— el Camino sube al Monte do Castrove, pasa junto a la Cascada del Barosa si no se visitó hoy, avanza por las tierras de Valga y desciende hasta Padrón: la ciudad del pimiento más famoso de España, de la barca de Santiago y de la Iglesia de Santiago de Padrón con el Pedrón —la piedra de amarre de la barca que trajo el cuerpo del Apóstol desde Palestina según la tradición jacobea— empotrado bajo el altar mayor. La penúltima etapa del Camino Portugués. Si quieres completar estas jornadas finales con la mochila transferida, los alojamientos reservados y el apoyo logístico de quien conoce cada mojón desde Lisboa hasta el Obradoiro:

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Las truchas del Umia fríen en el aceite del restaurante. El agua termal de las Burgas humea en el pilón de granito bajo el León. El mojón de Caldas marca 42 km hasta Santiago. Mañana, los pimientos de Padrón y el Pedrón del Apóstol. ¡Buen Camino, peregrino! 🐚

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