Etapa 23 Camino Portugués: de Redondela a Pontevedra

Etapa

23

Etapa de Redondela a Pontevedra

Duración

05H 00'

Kilómetros

18.2

Dificultad

BAJA

Albergues

8

Información sobre la etapa

Mapa del Camino de Santiago desde Redondela

Tabla de contenido

La etapa 23 del Camino Portugués Central es la etapa del Verdugo, las ostras y las bóvedas platerescas: una jornada de 19,2 km y dificultad media-baja que lleva al peregrino desde los viaductos ferroviarios de Redondela hasta el casco antiguo más hermoso de Galicia —Pontevedra, la ciudad sin coches, la rival de Santiago en patrimonio monumental, la que los peregrinos que llegan tarde repiten dos noches sin dudar— siguiendo la orilla de la Ría de Vigo, cruzando el Ponte Sampaio sobre el río Verdugo —el mismo puente medieval donde en 1809 los guerrilleros gallegos expulsaron al ejército de Napoleón de toda Galicia— y ascendiendo por la Brea Vella da Canicouva, la calzada empedrada de la Vía XIX romana que el peregrino reconoce como el tramo más antiguo y más atmosféricamente denso de todas las etapas gallegas. La etapa tiene, en Arcade (km 6,3), la primera gran parada gastronómica del Camino en suelo gallego: las ostras de Arcade —criadas en las bateas de la desembocadura del río Verdugo con el fitoplancton de la Ría de Vigo— esperan en los restaurantes del puerto deportivo a todos los peregrinos que lleguen antes de las 14:00 h. El peregrino que las prueba en Arcade y duerme esa noche bajo las bóvedas de la Basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra ha vivido en un solo día la síntesis más completa de la Galicia marinera y monumental que el Camino Portugués promete desde la primera flecha amarilla de Lisboa.

Ficha Técnica

DatoDetalle
Distancia19,2 km 
Desnivel positivo+±340 m (dos ascensos: km 3,1–4,3 y km 9,6–12,1) 
Desnivel negativo−±330 m
Altitud mínima≈5 m (Ponte Sampaio / río Verdugo, km 8)
Altitud máxima≈147 m (Brea Vella da Canicouva, km ~11) 
Tiempo estimado4 h 30 min–5 h a pie / 2 h–2 h 30 min en bici
Dificultad⭐⭐☆☆☆ Baja-Media 
Servicios en ruta~8 (Redondela km 0, Cesantes km 2,2, O Viso km 5, Arcade km 6,3, Ponte Sampaio km 7,7, Bergunde km 12,1, Santa Comba de Bértola km 13,1, Capilla de Santa Marta km 14,7, Pontevedra km 19,2) 

¿Por qué dificultad baja-media? La Xunta la califica de dificultad media y SantiagoWays de “etapa fácil” con “pocos desniveles”: la contradicción aparente se explica por el perfil real de la jornada. Los 340 metros de desnivel positivo se distribuyen en dos ascensos separados por el descenso al Ponte Sampaio —el primero (km 3,1–4,3), de 120 metros de desnivel en 1,2 km, suave y progresivo; el segundo (km 9,6–12,1), la Brea Vella da Canicouva, de 135 metros en 2,5 km de calzada empedrada romana— que Eroski Consumer describe como “el tramo más duro de la jornada” pero que la propia fuente reconoce que lleva al peregrino solo a 147 metros de altitud máxima. Lo que añade dificultad a una etapa técnicamente accesible es la combinación de múltiples cruces de la N-550 con tráfico pesado, el firme de asfalto que domina el 65% del recorrido —generando fatiga articular en el peregrino de 23 etapas— y la calzada de losas de granito de la Brea Vella con musgo en las juntas que en días de lluvia se vuelve tan resbaladiza como el granito de la subida a Labruja de la etapa 19. Los últimos 7 km de descenso hasta Pontevedra —en su mayoría por asfalto y carretera— son monótonos pero completamente asequibles para cualquier peregrino con las piernas calentadas por las 23 etapas anteriores.

Itinerario Paso a Paso

Km 0 — Redondela (≈25 m): La Salida por el Viaducto de Pontevedra
La etapa comienza en el Albergue Casa da Torre de Redondela desde donde el peregrino retoma las flechas amarillas por la rúa de Queimaliños dejando a la derecha la Plaza de la Alhóndiga —la plaza del mercado histórico de Redondela, con su fuente de granito en el centro y los bares de desayuno abiertos desde las 7:30 h— y continúa por las rúas do Cruceiro, Loureiro y da Picota hasta pasar bajo uno de los arcos del Viaducto de Pontevedra.

Pasar bajo los arcos del Viaducto de Pontevedra en el inicio de la etapa —con sus arcos de granito de 540 metros de longitud y hasta 50 metros de altura sobre la ciudad— es el último mojón visual de Redondela: el peregrino que mira hacia arriba desde el arco central tiene la mejor perspectiva de la estructura completa del viaducto, con los trenes de la línea Vigo-Pontevedra cruzando sobre su cabeza a 50 metros de altura como la imagen más surrealista del Camino Portugués gallego.

Desde el viaducto, el Camino desciende hasta la N-550 —la carretera nacional que el peregrino ya conoce de la etapa anterior— y la cruza junto a la fachada barroca de la Capilla de Santa Mariña (km 0,7): un pequeño templo del siglo XVIII con su portada de granito decorada con relieves de santos y su imagen de Santa Mariña en hornacina sobre la puerta, que el peregrino pasa antes de adentrarse en la parroquia de Cesantes por la rúa del Campo de Fútbol —paralela a la N-550, sin tráfico de paso— y abandonar Redondela atrás dejando una fábrica de maderas a la izquierda.

Km 1,7–2,2 — El Camiño Real de Cesantes: El Primer Camino Histórico
Girando a la derecha en la primera calle tras la fábrica por la calle Zacande (km 1,7), el Camino toma la rúa Torre de Calle con un paso elevado sobre las vías del tren y gira a la izquierda por el Camiño Real de Cesantes: el primer tramo de camino histórico de la etapa, con su firme de tierra entre muros de granito y viñedos bajos que el peregrino agradece tras el kilómetro inicial de asfalto y viaducto.

El Camiño Real de Cesantes desemboca en el Camiño de Abreavella, que el Camino toma a la izquierda para reencontrarse con la N-550 en el cruce de acceso a San Pedro de Cesantes (km 2,2).

Km 2,2 — San Pedro de Cesantes (≈15 m): El Primer Albergue y la Ría de Vigo
San Pedro de Cesantes —parroquia del municipio de Redondela con 3.400 habitantes, su playa de 1.500 metros con paseo marítimo y dos albergues de peregrinos— es el primer núcleo con servicios completos después de Redondela y el primero desde el que el peregrino tiene vistas directas a la Ría de Vigo: el espejo de agua que acompañará al Camino durante los próximos 4 km hasta el Ponte Sampaio es visible desde las calles de Cesantes con las Islas de San Simón y Santo Antón en el centro de la ría y la costa de Vilaboa al fondo.

Los Albergues de Cesantes —el Albergue A Dársena do Francés (29 literas + 1 hab., 20–25 €, abierto todo el año) y el Albergue O Refuxio de la Jerezana (24 literas + 4 hab., 22 €, enero-diciembre)— son la primera opción de pernocta alternativa de la etapa para el peregrino que quiere partir la jornada en dos o que llegó tarde a Redondela.

Km 3,1–4,3 — La Primera Subida: Los Eucaliptos y la Casa de Postas
Tras cruzar la N-550 en Cesantes, el Camino entra en la parroquia de O Viso por el lugar de Tuimil y, ante un desvío a la izquierda (km 3,1), inicia el primer ascenso de la etapa: una cuesta entre viviendas que termina en una fuente de piedra y un parque infantil (km 3,7), el mejor punto de hidratación y descanso del sector inicial.

Desde la fuente, el Camino toma una pista de tierra entre pinos y eucaliptos que reduce la pendiente y resulta —en palabras de AlberguesCaminoSantiago.com— “muy agradable” después del asfalto del primer tramo, y llega al primer alto de la etapa junto a las ruinas de una antigua casa de postas (km 4,3): los restos de la infraestructura de transporte prerromana y medieval del Camino Real de Pontevedra a Vigo, con sus muros de granito cubiertos de musgo y sus vigas caídas que el peregrino observa como los restos físicos de un servicio de correos y diligencias que funcionó en este mismo cruce durante siglos.

Avanzando 300 metros desde las ruinas de la casa de postas, el Camino llega al mejor mirador de la Ría de Vigo de la primera mitad de la etapa: una panorámica del extremo sur de la ría con las Islas de San Simón y Santo Antón —los islotes donde la Inquisición tuvo sus cárceles y donde durante la Guerra Civil española (1936–1939) se habilitó el campo de concentración más grande de Galicia— flotando en el centro del espejo de agua. Son las islas más cargadas de historia trágica de toda la Ría de Vigo, y el peregrino las ve desde el collado de O Viso con la distancia suficiente para contemplarlas en perspectiva.

Km 5 — O Viso y el Descenso hacia Arcade
Desde el mirador de O Viso, el Camino inicia el descenso hacia la N-550 —con vistas continuas a la Ría de Vigo al norte conforme se desciende hacia el nivel del mar— y regresa a la carretera nacional, que cruza para avanzar por el arcén hasta la entrada de Arcade (km 6,3).

Km 6,3 — Arcade (≈5 m): Las Ostras Más Famosas de Galicia
El Camino llega a Arcade —parroquia del municipio de Soutomaior, con 4.500 habitantes, en la orilla sur del río Verdugo en el punto de su desembocadura en la Ría de Vigo— que es el destino gastronómico más esperado del Camino Portugués en Galicia y el que el peregrino con apetito lleva anticipando desde que cruzó el Miño.

La senda jacobea pasa junto a una hornacina decorada con motivos del Camino de Santiago —estampas, conchas, fotografías de peregrinos y figuras del Apóstol que los propios peregrinos han ido acumulando en la hornacina como ofrenda devocional durante años— y continúa por la Fonte do Lavandeira hasta regresar a la N-550, que cruza para seguir por la rúa das Lameiriñas: la calle de los restaurantes de ostras de Arcade.

Desde Arcade, el Camino desciende hasta el Ponte Sampaio (km 7,7) por la calle Rosalía de Castro —con sus bares, tiendas y restaurantes de ostras a ambos lados— en el trayecto más urbano y más vivo de toda la etapa.

Km 7,7 — Ponte Sampaio (≈5 m): El Puente Medieval de la Victoria
El Camino llega al Ponte Sampaio —el “grandioso vado de piedra” sobre el río Verdugo que SantiagoWays describe como “colosal”— que el peregrino cruza de este a oeste sobre sus losas medievales de granito con el río Verdugo en calma a los pies.

El Ponte Sampaio —de origen romano, con la estructura actual de la Edad Media, de 7 arcos de medio punto de granito de diferentes tamaños adaptados a la topografía del cauce, catalogado como Bien de Interés Cultural de Galicia— es el puente más importante del Camino Portugués en Galicia después del Puente Internacional de Tui-Valença: su porte medieval, su firme de losas de granito con musgo en las juntas y la imagen del río Verdugo con sus riberas de alisos y sauces en el verano son los elementos que hacen del cruce del Ponte Sampaio el mojón más fotogénico de las etapas gallegas hasta Pontevedra.

La nota histórica que el peregrino debe conocer: el 9 de junio de 1809, en este puente y en sus orillas, los guerrilleros gallegos del Coronel Pablo Morillo detuvieron y forzaron la retirada del ejército del Mariscal Ney —la división francesa que ocupaba Galicia desde la invasión de 1808— en la Batalla de Ponte Sampaio: la acción militar que liberó definitivamente Galicia de la ocupación napoleónica y que convirtió el puente en el monumento patriótico más importante de la provincia de Pontevedra.

Km 7,7–9,6 — Ponte Sampaio a Ponte Nova: El Callejeo Histórico
Al otro lado del Ponte Sampaio se encuentra la localidad de Ponte Sampaio —parroquia del municipio de Pontevedra, con 1.000 habitantes, atravesada por el Camino— donde el Camino “callejea” siguiendo la señalización.

Junto a un hórreo de granito —el hórreo gallego más típico, con sus pies de granito, su cuerpo de madera y pizarra y su remate de cruz y pináculo— el Camino gira a la derecha, pasa junto al Pazo de Bellavista —una residencia señorial del siglo XVIII con su escudo de armas en la fachada y su jardín cerrado con muros de granito— y dobla a la izquierda junto a un cruceiro para salir de Ponte Sampaio en subida hacia el Ponte Nova (km 9,6): un puente de hormigón y acero cortén sobre el Verdugo que el Camino cruza para iniciar el segundo y más exigente ascenso de la jornada.

Km 9,6 — Brea Vella da Canicouva: La Vía Romana que Aún Existe
Desde el Ponte Nova, el Camino inicia el ascenso a la Brea Vella da Canicouva: “evocador camino de grandes losas que transcurre por el itinerario de la vía romana XIX”, el tramo de mayor dificultad técnica de la etapa y el más cargado de historia de todas las jornadas gallegas.

La Brea Vella da Canicouva —un camino empedrado de grandes losas de granito de 60–120 cm de lado, dispuestas sobre el terreno sin mortero entre las juntas, con la calzada de la Vía XIX romana (Per Loca Marítima, de Braga a Astorga por la costa atlántica) como substrato histórico y con el trazado del Camino medieval superpuesto sobre la misma plataforma de piedra— asciende durante 2,5 km entre robles, pinos y eucaliptos con pendiente media del 7–9% y algún tramo de hasta el 12% en las losas más irregulares.

El paisaje de la Brea Vella —con las losas de granito cubiertas de musgo gris y verde intenso en las juntas, los robles atlánticos cerrando el corredor por encima del camino, el suelo de tierra negra húmeda entre las losas y el silencio de umbría del bosque de montaña— es el tramo de mayor densidad histórica y mayor belleza natural de las etapas gallegas: el peregrino que sube la Brea Vella despacio, mirando las losas bajo los pies y los robles sobre la cabeza, está pisando el mismo camino que pisaron los legionarios romanos de la Legio VII Gemina hace 2.000 años, los peregrinos medievales del Camino Portugués hace 1.000 años y el propio viajero que describe este párrafo. Pocos kilómetros del Camino Portugués tienen esa continuidad histórica física tan perfectamente conservada.

La subida por la Brea Vella alterna tramos de piedras irregulares con otros de tierra y gravilla: antes de terminar el ascenso, el Camino llega a una pista asfaltada que sigue por la derecha, realiza dos giros más —uno de ellos junto al mojón de los 72,061 km a Santiago— y abandona el asfalto por una pista forestal entre robles que entra en la parroquia de Figueirido (km 12,1).

Km 12,1–13,1 — Bergunde y Santa Comba de Bértola: Los Lugares del Descenso
Desde el collado de la Brea Vella (147 m), el Camino inicia el descenso general hacia Pontevedra por los lugares de Bergunde (km 12,1) —en la parroquia de Figueirido, municipio de Vilaboa— con las primeras casas y viñedos del descenso visible al norte y la señalización jacobea guiando por la pista forestal entre robles que tarde o temprano regresa al asfalto.

Junto a una fuente con la inscripción Montes de Figueirido —una fuente de granito en el margen derecho de la pista, con agua fresca de manantial de montaña en todas las épocas del año— el peregrino puede rellenar el cantimplora antes de continuar por los lugares de Boullosa y Alcouce hasta la carretera EP-0002 en la parroquia de Santa Comba de Bértola (km 13,1): el umbral del tramo final de la etapa.

Km 13,1–14,7 — Santa Comba de Bértola a la Capilla de Santa Marta: El Bosque Mixto
Desde la EP-0002, el Camino entra en un tramo “rodeado de robles, castaños y eucaliptos” —el bosque mixto del municipio de Vilaboa, con sus robles atlánticos mezclados con los castaños de las fincas y los eucaliptos de la repoblación forestal del siglo XX— antes de cruzar otra carretera y tomar una pista de tierra junto a maizales hasta la Capilla de Santa Marta (km 14,7).

La Capilla de Santa Marta —datada de 1617, con su pequeña fachada de cantería de granito y su imagen de la santa en hornacina— es el punto de transición entre el sector boscoso del descenso de la Brea Vella y el sector periurbano de entrada a Pontevedra: desde aquí, el Camino abandona definitivamente el bosque y entra en el tejido agrario y residencial de las parroquias del extrarradio de la capital pontevedresa.

Km 14,7–16,2 — El Río Tomeza: La Ruta Alternativa Oficial
Desde la Capilla de Santa Marta y el lugar de O Pobo, SantiagoWays señala que el itinerario sigue “la ruta alternativa declarada recientemente como oficial, que discurre a la vera del río Tomeza”. El Camino avanza plácidamente a orillas del río Tomeza —un pequeño afluente del Lérez que desciende desde los montes de Figueirido hasta la vega de Pontevedra— por la carretera EP-0002 de bajo tráfico, entrando en la parroquia de Tomeza (ya en el municipio de Pontevedra) y atravesando los lugares de Casal do Río y Lusquiños hasta O Marco (km 16,2).

Km 16,2–19,2 — O Marco a Pontevedra: La Entrada en la Capital
Desde O Marco, el Camino pasa por una glorieta y toma la calle Ramón Otero Pedrayo para pasar bajo las vías del ferrocarril: el mismo cruce que el peregrino ha hecho en casi todas las entradas urbanas del Camino Portugués gallego desde Tui.

Tras cruzar el ferrocarril, el Camino sigue recto por la calle Gorgullón —el eje peatonal de entrada al casco histórico de Pontevedra desde el sur— hasta cruzar la calle Eduardo Pondal y continuar por la calle Virxe do Camiño. Al final de esta calle, el Camino gira a la izquierda y luego a la derecha para adentrarse en el casco antiguo de Pontevedra.

Km 19,2 — Pontevedra (≈10 m): El Casco Antiguo más Hermoso de Galicia
Las flechas amarillas terminan ante el Albergue de Peregrinos “Virgen Peregrina” —a 250 metros del centro histórico, junto al paso inferior del ferrocarril— que es el albergue de la Xunta de referencia en Pontevedra.

Albergues en Pontevedra:

  • Albergue de la Xunta “Virgen Peregrina” — 56 literas, 10 €, abierto todo el año.
  • Albergue Acolá Hostel — 32 literas + 8 hab., 20–25 € litera, 55–110 € hab., abierto marzo-diciembre.
  • Albergue Aloxa Hostel — 60 literas, 18–21 €, abierto abril-octubre.
  • Albergue Bulezen Urban Hostel — 54 literas + 2 hab., 22–31 € litera, abierto abril-noviembre.
  • Albergue GBC Hostel — 40 literas, 20–25 €, abierto todo el año.
  • Albergue Dpaso Urban Hostel — 20 literas, 19–22 €, abierto todo el año.
  • Parador de Pontevedra — en el Pazo del Barón, palacio renacentista del siglo XVI en el casco histórico, menú especial para peregrinos con credencial.

Análisis de Dificultades

La etapa 23 tiene sus dificultades bien localizadas en dos sectores, con el segundo significativamente más exigente que el primero:

  • La Brea Vella da Canicouva (km 9,6–12,1): el único rompepiernas real:
    135 metros de desnivel en 2,5 km de calzada empedrada romana con losas de granito y pendiente media del 7–9%, llegando al 12% en los tramos finales antes del collado. Es el tramo de mayor esfuerzo de la etapa y el que Eroski Consumer describe como “el tramo más duro de la jornada”. La dificultad técnica se suma a la dificultad física: las losas irregulares de la Brea Vella requieren concentración constante en el apoyo del pie —especialmente en días de lluvia o de niebla, cuando el musgo de las juntas las convierte en una superficie comparable al hielo mojado— y los bastones activos son imprescindibles tanto en la subida (para aliviar los cuádriceps) como en el descenso posterior (para proteger las rodillas del impacto articular). El peregrino que sube la Brea Vella en los meses de primavera y otoño, con la lluvia del Atlántico empapando las losas, puede tardar el doble de lo esperado en los 2,5 km del camino empedrado.
  • Los múltiples cruces de la N-550 (km 2,2, km 5, km 6): el riesgo recurrente:
    La carretera nacional N-550 cruza el trazado del Camino en tres puntos entre Redondela y Arcade, con el cruce de Cesantes (km 2,2) especialmente peligroso por el volumen de tráfico pesado. El protocolo es el mismo en los tres puntos: parar completamente, mirar en las dos direcciones y cruzar solo cuando la visibilidad en las dos direcciones esté libre. Ropa reflectante en los meses de noviembre a marzo, cuando el Camino se hace a horas con poca luz natural.
  • El descenso prolongado de Bergunde a Pontevedra (km 12,1–19,2): la fatiga articular de la bajada:
    7 km de descenso general —no tan pronunciado como el de Santiaguiño de la etapa anterior, pero acumulado sobre 23 etapas de Camino— en firme de asfalto y carretera de bajo tráfico. Los bastones siguen siendo necesarios en el descenso, especialmente en el tramo de Bergunde-Santa Comba (km 12,1–13,1) con algún tramo de pendiente más acusada.
  • La monotonía del sector O Marco-Pontevedra (km 16,2–19,2): la fatiga mental de la entrada urbana:
    Los últimos 3 km de entrada en Pontevedra por la calle Gorgullón y las calles del extrarradio son los más monótonos de la etapa: asfalto recto entre viviendas, sin hito histórico ni paisaje natural que mantenga la atención del peregrino que lleva ya 16 km de caminata. La motivación de llegar al casco histórico de Pontevedra —con sus plazas medievales, su Basílica de Santa María y el primer Albariño de la noche en la terraza de la Plaza de la Leña— es la mejor manera de mantener el paso en estos últimos kilómetros.

Consejos de Logística

Agua y comida: la etapa con la mejor distribución de servicios de las jornadas gallegas

La etapa 23 es la mejor abastecida del Camino Portugués en Galicia: servicios en prácticamente cada núcleo del trazado, con solo un vacío logístico relevante en el sector de la Brea Vella:

  • Redondela (km 0): Todos los servicios. Desayuno en la Plaza de la Alhóndiga y llena 1,5 litros.
  • Cesantes (km 2,2): Bar, tiendas y albergues. Primera parada.
  • O Viso / fuente del parque infantil (km 3,7): Fuente de piedra con agua potable. Recarga antes de la primera subida.
  • Arcade (km 6,3): Bar, restaurantes de ostras, tiendas y albergues. Gran parada gastronómica obligatoria.
  • Ponte Sampaio (km 7,7): Bar y albergue. Segunda parada antes de la Brea Vella.
  • Fuente Montes de Figueirido (km ~12,5): Fuente natural con agua de manantial. Primera agua después de la Brea Vella.
  • Santa Comba de Bértola / Tomeza (km 13,1–15): Puntos de agua en las fuentes de las capillas.
  • Pontevedra (km 19,2): Todos los servicios: albergues, hoteles, supermercados, farmacias, cajeros, el Mercado de Abastos y los mejores restaurantes de Galicia.

¿Es apta para bicis?
Sí en el 90% del recorrido, con una excepción importante:

  • Los sectores Redondela-Ponte Sampaio (km 0–7,7) y Bergunde-Pontevedra (km 12,1–19,2) son perfectamente ciclables por asfalto y pistas de tierra.
  • La Brea Vella da Canicouva (km 9,6–12,1): AlberguesCaminoSantiago.com es taxativo: “muy posiblemente todos los ciclistas deberán empujar sus bicicletas durante un kilómetro”. Las losas irregulares, la pendiente del 9–12% y el musgo en las juntas hacen técnicamente imposible pedalear sin riesgo de caída incluso en mountain bike de doble suspensión: empuja la bicicleta los 2,5 km de la Brea Vella y vuelve a montar desde el collado.
  • El Ponte Sampaio tiene un firme de losas de granito que requiere velocidad de paseo en bicicleta: frena antes del puente y cruza a paso de hombre.
  • En mountain bike, la etapa se completa en 2 h–2 h 30 min contando el tramo empujado.

Patrimonio y Cultura

Arcade: Las Ostras y el Románico del Siglo XII

Arcade —parroquia del municipio de Soutomaior, en la desembocadura del río Verdugo en la Ría de Vigo— es el destino gastronómico más famoso del Camino Portugués en Galicia y el núcleo con mayor densidad de marisquerías y restaurantes especializados en ostra atlántica del norte de España.

Su Iglesia de Santiago —del siglo XII, de estilo románico, con su portada occidental original con arquivoltas de granito y su ábside rectangular con los canecillos y ventanas del románico rural gallego del periodo de la Escuela Compostelana— es el templo más antiguo del municipio de Soutomaior y el que el peregrino debe visitar con la desviación de 200 metros que la senda jacobea no cubre. Junto al templo, una pequeña capilla bautismal del siglo XVIII decorada con el Bautismo de Jesús en relieve sobre la portada es el complemento perfecto al conjunto románico-barroco de la parroquia.

El Puerto de Arcade —un muelle de reciente construcción utilizado por pescadores artesanales y embarcaciones deportivas, con el espigón protector visible desde el descenso de la N-550— es el lugar donde las bateas de mejillón y ostra de la ría están más cerca de la orilla: el peregrino que mira hacia la ría desde el puerto ve las estructuras flotantes de las bateas a 200–300 metros de distancia, con la imagen de las Islas de San Simón y Santo Antón al fondo.

El Castillo de Soutomaior: La Fortaleza Neogótica de la Diputación

El Castillo de Soutomaior —a 2 km del Camino Portugués, al que el peregrino puede acceder con una desviación de 4 km de ida y vuelta desde Arcade— data del siglo XII y se atribuye a Pedro Madruga (Pedro Álvarez de Sotomayor), el poderoso señor gallego del siglo XV que controló el territorio entre el Miño y el Ulla durante las guerras Irmandiñas y que los historiadores identifican como el posible origen del personaje popular de Pedro de Urdemalas.

El castillo tiene una Torre del Homenaje de gran altura con las proporciones defensivas de la arquitectura militar del siglo XV, una Galería de Damas de estilo neogótico añadida por el Marqués de la Vega de Armijo en el siglo XIX y unos jardines calificados con el sello Jardín de Excelencia Internacional —con helechos centenarios, ciprés de los pantanos, acacias negras, rosales, camelias y árboles frutales— abiertos gratuitamente todos los días del año. La entrada al castillo: 2 euros; el horario de verano: de 10:00 a 21:00 h.

Pontevedra: La Ciudad sin Coches y sus Monumentos

Pontevedra —con casi 83.000 habitantes, capital de la provincia homónima, considerada el segundo conjunto monumental más importante de Galicia después de Santiago de Compostela— es la ciudad del Camino Portugués que el peregrino abandona con mayor reluctancia: sus calles medievales empedradas sin coches, sus plazas llenas de terrazas, su vida urbana de escala humana y su concentración de monumentos por kilómetro cuadrado no tienen equivalente en ninguna otra ciudad del Camino entre Lisboa y Santiago.

Sus monumentos principales para el peregrino:

  • Basílica de Santa María la Mayor (siglo XVI): La Fachada Plateresca más Importante de Galicia:
    La Basílica de Santa María la Mayor —declarada Monumento Histórico Artístico en 1931, con su fachada de estilo plateresco del siglo XVI considerada “una de las obras platerescas más importantes de toda Galicia”— fue financiada por el Gremio de Mareantes de Pontevedra como ofrenda de gratitud al Apóstol por sus victorias en el mar. Su fachada —con sus relieves del Descendimiento de la Cruz en el tímpano central, sus figuras de Apóstoles en los nichos laterales y, en el detalle más sorprendente del monumento, la imagen de San Jerónimo con anteojos en el extremo superior derecho: las gafas más antiguas representadas en el arte monumental gallego— es la obra de cantería plateresca más compleja del Camino Portugués desde la Sé Velha de Coímbra. Del interior, el Cristo de los Marineros del siglo XVIII y el Cristo del Desenclavo del siglo XVI son las imágenes más veneradas.
  • Santuario de la Virgen Peregrina (1778): El Templo con Forma de Vieira:
    El Santuario de la Virgen Peregrina —construido en 1778, de estilo barroco tardío con formas neoclásicas, declarado Monumento Histórico Artístico en 1982— tiene su particularidad más extraordinaria en la planta en forma de vieira: la sección horizontal del edificio reproduce literalmente la forma de la concha de peregrino, el símbolo jacobeo más universal, como si el arquitecto hubiera querido que el templo entero fuera, desde el cielo, una concha de Santiago posada sobre la plaza. Es el monumento más fotografiado de Pontevedra, el más singular del Camino Portugués entre Tui y Santiago y el que mejor ilustra la identidad jacobea de una ciudad que lleva siglos siendo paso obligado de los peregrinos del Camino Portugués.
  • Ruinas de la Iglesia de San Domingos (siglo XIV): El Museo al Aire Libre:
    Las Ruinas de la Iglesia de San Domingos —declaradas Monumento Histórico Artístico en 1895— conservan la cabecera con sus cinco ábsides poligonales de estilo gótico del siglo XIV y la fachada de la capilla capitular: el único templo en ruinas del Camino Portugués en Galicia que ha sido reconvertido en museo, con sus lápidas, escudos y sepulturas medievales del interior expuestos en el espacio de la cabecera descubierta.
  • Museo de Pontevedra: El Mejor Museo Provincial de España:
    El Museo de Pontevedra —distribuido en seis edificios históricos del casco histórico, con sus colecciones de arqueología gallega, cerámica, arte medieval y marítimo— es considerado “uno de los mejores museos de España” por la calidad y variedad de sus colecciones. La colección de orfebrería castreña —con torques, diademas y arracadas de oro del período castreño (siglos III a.C.–I d.C.) del noroeste ibérico— y la sala dedicada al contraalmirante Casto Méndez Núñez son los puntos más visitados. Entrada gratuita.
  • Plaza de la Leña y la Isla das Esculturas:
    La Plaza de la Leña —el espacio más animado del casco histórico, con sus casas barrocas, sus terrazas de verano y su cruceiro central— es la terraza del peregrino en Pontevedra: la plaza donde la cerveza fría, el Albariño y el pulpo de las Rías Baixas esperan al atardecer de la etapa 23. La Isla das Esculturas (también llamada Illa do Cobo) —un islote de 70.000 m² en el tramo final del río Lérez, declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) e integrado en la Red Natura 2000, conectado a ambas orillas por pasarelas y puentes peatonales— es el mayor museo de arte contemporáneo al aire libre de Galicia y uno de los más importantes de España. Alberga 12 esculturas de granito de artistas internacionales dispuestas por el islote entre los juncales, los prados y los senderos del espacio natural: el mismo granito de las canteras del noroeste ibérico que el peregrino lleva pisando desde Barcelos, ahora convertido en arte contemporáneo entre alisos y sauces a orillas del Lérez.

El Santuario de la Virgen Peregrina —con su planta en forma de vieira y sus dos torres barrocas— preside la Plaza de la Peregrina, a 5 minutos a pie del Albergue de la Xunta: es la primera visita obligatoria del peregrino al llegar a Pontevedra y la que mejor resume en piedra barroca la identidad jacobea de una ciudad que lleva diez siglos recibiendo peregrinos del Camino Portugués.

Recomendación Gastronómica: Pontevedra, Capital del Buen Comer Gallego

Pontevedra es la ciudad con más restaurantes de calidad por kilómetro cuadrado del Camino Portugués: su oferta gastronómica combina la tradición marinera de las Rías Baixas con la cocina de interior de la provincia de Pontevedra en una síntesis que los críticos nacionales llevan dos décadas reconociendo:

  • El Mercado de Abastos de Pontevedra: El Desayuno del Peregrino Madrugador:
    El Mercado de Abastos de Pontevedra —inaugurado en 1948, en la rúa Serra a un paso del Puente del Burgo y del casco antiguo, abierto de lunes a sábado de 8:00 a 15:00 h (sábados desde las 6:00 h)— es uno de los mercados de abastos más auténticos de Galicia y el que mejor conserva la cultura del producto fresco de proximidad sin haber caído en la trampa del turismo masivo: una comida completa cuesta 12–15 euros por persona incluyendo bebida y postre. Sus puestos de pulpo cocido al estilo tradicional, ostras de la ría, mejillones al vapor, empanadas de lacón con grelos y de zamburiñas, quesos de tetilla y San Simón y pan de maíz recién horneado son los más demandados del mercado y los que el peregrino que llega antes de las 10:00 h el día de llegada puede degustar en las mesas corridas del mercado como el desayuno-almuerzo más genuinamente gallego del Camino Portugués.
  • Pulpo á Feira con Cachelos: La Receta de las Rías Baixas:
    El pulpo á feira de los restaurantes del casco histórico de Pontevedra —con el pulpo de las bateas de la Ría de Vigo cocido en caldera de cobre, cortado en rodajas con tijera sobre tabla de madera y aliñado con aceite de oliva virgen extrapimentón de La Vera y sal gruesa marina sobre cachelos de patata agria cocida— es el plato más identitario de la gastronomía gallega y el que el peregrino que llega a Pontevedra por primera vez pide inevitablemente en la cena de la primera noche. Los restaurantes de la Plaza de la Leña y la Rúa da Pasantería tienen las mejores versiones del pulpo á feira de la capital pontevedresa, con pulpos frescos de las bateas de la ría de menos de 48 horas de extracción.
  • Lacón con Grelos: El Plato del Invierno Gallego:
    El lacón con grelos —el plato de temporada invernal más tradicional de Galicia, con el lacón (codillo de cerdo curado en sal durante 15–20 días), los grelos (los brotes tiernos del nabo gallego, de sabor levemente amargo y textura firme), las patatas y el chorizo cocidos en la misma olla con agua del pozo hasta que los sabores se funden en un caldo perfumado de cerdo curado y verdura de invierno— es el plato del peregrino de los meses de noviembre a marzo en Pontevedra. Servido en cazuela de barro con el caldo aparte para mojar el pan de maíz: el almuerzo que el frío de los Caminos de invierno convierte en la mejor recompensa posible al peregrino que ha atravesado la Brea Vella con lluvia y niebla.
  • Zamburiñas a la Plancha con Ajo y Perejil:
    Las zamburiñas —los vieiras pequeños (Chlamys varia) de las bateas de la Ría de Vigo, abiertos vivos a la plancha de hierro fundido con aceite, ajo picado y perejil fresco, servidos directamente en la concha caliente— son el aperitivo más representativo de los bares de tapas del casco histórico de Pontevedra y el que mejor ilustra la diferencia entre la cocina marinera de las Rías Baixas y la del Mediterráneo: el mar gallego en su expresión más directa y más sabrosa.
  • Tarta de Almendra con Albariño de las Rías Baixas:
    La Tarta de Santiago con almendra de cultivo gallego —servida con una copa de Albariño D.O. Rías Baixas del subzona Salnés en la terraza de la Plaza de la Leña, con la fachada plateresca de la Basílica de Santa María la Mayor iluminada al fondo al atardecer— es el postre y el brindis del peregrino en Pontevedra. Son dos etapas y 63 km los que separan esta mesa de la mesa del Obradoiro: el Albariño de la noche de Pontevedra es el penúltimo brindis del Camino Portugués.

Pontevedra Brilla: Santiago ya Huele a Cerca con Alma de Peregrino

La etapa de hoy te ha llevado desde los arcos del Viaducto de Pontevedra, junto a la Capilla de Santa Mariña en Redondela, por el Camiño Real de Cesantes ante las Islas de San Simón y Santo Antón en la Ría de Vigo, por la fuente del parque de Tuimil, por las ruinas de la casa de postas de O Viso con sus primeras vistas del Atlántico al norte, por la bajada a la N-550 hacia Arcade y sus ostras de la Ría de Vigo —las más famosas de Europa— sobre el Ponte Sampaio medieval donde en 1809 Galicia derrotó a Napoleón, por el callejeo de Ponte Sampaio junto al Pazo de Bellavista, sobre el Ponte Nova de acero cortén, por la Brea Vella da Canicouva —las losas de la Vía XIX romana cubiertas de musgo entre robles atlánticos— por el collado de Figueirido, los lugares de Bergunde y Boullosa, la fuente de los Montes de Figueirido, la Capilla de Santa Marta de 1617, la ribera del río Tomeza, el lugar de O Marco, el cruce del ferrocarril y la Rúa Gorgullón hasta el Albergue de la Xunta “Virgen Peregrina” ante la plaza del Santuario Barroco con planta de vieira. Han sido 19,2 km —la etapa más variada y más hermosa de las jornadas gallegas— con el casco histórico más bello de Galicia a la espalda y 63 km hasta Santiago en el contador.

Mañana —la Etapa 24, Pontevedra a Caldas de Reis, ~21 km— el Camino asciende desde el Lérez hasta el Monte do Paralaia, desciende hacia los ríos Gallo y Bermaña y llega a las aguas termales del río Umia en Caldas de Reis: la ciudad del balneario romano donde el peregrino puede bañar los pies en las fuentes termales del centro urbano, a dos etapas del Obradoiro. Si quieres recorrer estas últimas etapas con la mochila transferida, los alojamientos reservados y el apoyo logístico de quien conoce cada mojón desde Lisboa hasta Compostela:

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Las zamburiñas a la plancha humean en la mesa de la Plaza de la Leña. La Basílica de Santa María ilumina la noche plateresca de Pontevedra. El mojón de Pontevedra marca 63 km hasta Santiago. Mañana, las termas del Umia y las praderas de Caldas. ¡Buen Camino, peregrino! 🐚

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